Simple es mejor que nada.

A veces tras imprimir, el tinte de la camiseta llega a la tinta en el tiempo que tarda en llegar a la cinta del horno. Esa preciosa tinta blanca en una camiseta roja se vuelve rosa. Dices, ¡vaya! y piensas algo para prevenirlo. Una combinación de técnicas (bajo flasheado y curado) y de materiales (tintas de bajo sangrado, una barrera de tinta gris).
Esto se llama “sangrado”. Un problema aún más tedioso es la migración del tinte. “Migración” tiene la connotación de llevar mucho tiempo, como un reno cruzando toda Laponia, o las mariposas monarcas en su viaje desde México a Massachusetts, las corrientes oceánicas volviendo de Argentina a Capistrano… Te haces una idea. Esto le pone enfermo a un impresor. Pones las camisetas en una caja y se las mandas a tu cliente, una bonita tinta blanca en una camiseta roja.. Y tres semanas más tarde te encuentras al cliente en tu puerta con una horrible impresión rosa. Esta migración de la tinta puede tardar de seis meses a un año. El tinte de la tela corrompe lentamente la tinta. Un test simple para el que no necesitas esperar tres semanas es calentar la camiseta para acelerar el proceso. Más abajo encontrarás un horno muy caro que cuidadosamente modera la temperatura y el tiempo. Pones la camiseta en el horno durante ocho horas, a 110 grados y te da una buena idea de si habrá problema con la migración del tinte. La versión pobre de esto es poner la camiseta en una caja y ponerla encima de la secadora durante un día. No conozco ninguna tienda con hornos pero todos podemos hacer el truco de la caja.

Un horno de laboratorio (en Rutland) que regula la temperatura adecuada para el test.

Un horno de laboratorio (en Rutland) que regula la temperatura adecuada para el test.

Una caja de cartón, en este caso se usó como instrumento para comprobar la migración dejándola sobre la secadora.

Una caja de cartón, en este caso se usó como instrumento para comprobar la migración dejándola sobre la secadora.

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